Herramienta · En producción
Un vigilante que revisa cada noche al chatbot
Un segundo agente lee cada madrugada las conversaciones del chatbot del día anterior, las juzga una a una y envía un informe por correo.
Qué problema resuelve
Un chatbot en producción no se rompe con un error: se degrada en silencio, se inventa datos, se va del tema o se deja manipular, y nadie se entera hasta que lo dice un cliente.
Cómo funciona
- 01
Una IA que lee el trabajo de otra
Con el catálogo real del negocio delante, devuelve por cada conversación un veredicto: si hay que revisarla, de qué categoría, qué pasó y qué cambiar para que no se repita.
- 02
Cuatro formas de torcerse
Intento de manipular al sistema, respuesta fuera del catálogo, dato inventado y formato roto.
- 03
La conversación es dato, no orden
Quien escribió esos mensajes no puede darle órdenes al revisor. Y si el revisor devuelve algo ilegible, la conversación se marca igualmente como error: un juez que se rompe se acusa a sí mismo.
- 04
Con presupuesto propio
Respeta el mismo límite mensual de gasto que el chatbot: un vigilante que puede disparar la factura mientras se duerme es un problema nuevo.
Con qué está hecho
- Cloudflare Workers
- Automatización de correo
Qué hicimos
- Las conversaciones se guardan 30 días y caducan solas, por protección de datos.
- Dato que no se buscaba: 41 informes seguidos con cero conversaciones, porque nadie hablaba con el chatbot. La métrica que se miraba era «marcadas»; la que importaba estaba una línea más arriba.
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