Herramienta · En producción
Archivar en la nube lo pesado, sin perder nada
Un script decide por reglas qué ficheros pesados ya no se usan, los sube a la nube, comprueba que la copia es idéntica y solo entonces los saca del ordenador.
Cómo se ve

Lo que hay en la nube, contado desde el ordenador, y la comprobación por huella digital 
La nota que queda en cada carpeta vaciada
Qué problema resuelve
El disco se llena de material que ya cumplió su función y nadie lo borra por miedo a necesitarlo ni lo sube a mano porque subirlo bien lleva un rato. El resultado es el peor de los dos mundos: ocupa sitio y no tiene copia.
Cómo funciona
- 01
Reglas, no decisiones fichero a fichero
Se queda con lo que pesa más de 10 MB y lleva más de 40 días sin tocarse. Nunca toca lo que ya está en un repositorio de código ni carpetas de dependencias.
- 02
Subir, verificar y solo entonces retirar
Cada fichero se compara con su original por huella digital, no por tamaño, porque un fichero truncado pesa igual. Solo si la verificación pasa se manda a la papelera.
- 03
Tres modos, de menos a más
Sin argumentos, un informe que no toca nada; después subir y verificar sin borrar; por último, además, retirar lo verificado.
- 04
Una nota para encontrarlo
En cada carpeta que se vacía queda un fichero que dice dónde está lo archivado y el comando exacto para recuperarlo.
Cómo está hecho, y por qué así
El programa son unas 150 líneas de Bash (el lenguaje de órdenes del sistema) más rclone, una herramienta de código abierto que sincroniza ficheros con servicios en la nube como Google Drive. No hay nada más que instalar. Esa sobriedad es una decisión: una herramienta que borra ficheros tiene que ser tan sencilla que se pueda leer entera en cinco minutos.
El «stack» (las herramientas con las que está hecho) son tres piezas:
- Bash para el flujo completo.
- rclone para subir y para comprobar que lo subido es idéntico al original.
- Git para saber qué ficheros ya están versionados en un repositorio de código, que son los que nunca se tocan.
Las cuatro reglas que lo hacen seguro
- No toca nada que esté en un repositorio. Si se saca del disco un fichero que Git sigue, el repositorio queda sucio y el siguiente guardado lo borra de la historia. Además, su copia ya es su propio repositorio. La primera pasada apartó así 60 de los 117 ficheros y 3 GB repartidos en cinco proyectos: sin esa regla habría dejado cinco repositorios rotos.
- Nunca retira nada sin verificar. Sube, compara huella digital contra huella digital, y solo lo que coincide byte a byte se toca.
- Nunca borra, mueve a la papelera. Vaciarla es decisión de una persona.
- Deja rastro. Cada carpeta vaciada conserva su nota.
Qué medimos y qué aprendimos
La medida que importa no es la velocidad sino la ausencia de pérdidas: 57 ficheros subidos y retirados, 0 perdidos. El único tropiezo enseñó por qué el modo por defecto es un informe que no toca nada: se mira antes de subir y se sube antes de retirar. Un informe posterior ya contaba otros 57 ficheros y 3 GB esperando la siguiente pasada.
Lo más valioso fue lo que apareció de rebote: al buscar qué se podía archivar se descubrió que 14 proyectos de la carpeta de trabajo no tenían ninguna copia fuera del ordenador.
Límites honestos
- Está pensada para un único ordenador de trabajo y una cuenta de Google Drive; no es un sistema de copias para una plantilla.
- Una carpeta compartida con nosotros no se alcanza por ruta, sino por su identificador: un detalle que nos costó un rato.
- Está aparcada: funciona, pero se lanza cuando hace falta, no de forma automática.
Con qué está hecho
- Bash
- rclone
- Google Drive
- Git
Qué hicimos
- Primera pasada: 117 ficheros y 4 GB sin tocar en más de 40 días.
- Primera pasada real: de 117 ficheros detectados, 60 se apartaron por estar ya en un repositorio de código y 57 se archivaron: 1,87 GB subidos, verificados uno a uno y retirados del ordenador.
- Tres carpetas vaciadas, las tres con su nota de dónde está el material y cómo recuperarlo. Cero ficheros perdidos.
- Un susto real y su arreglo: la primera pasada se llevó por error dos fuentes y un binario de una carpeta de dependencias de un proyecto. Se restauraron desde la nube (la copia era idéntica) y esa carpeta quedó excluida para siempre.
Qué no entraba
- No es una copia de seguridad de los proyectos ni sustituye al control de versiones.
- No borra nada por su cuenta: lo que retira va a la papelera y vaciarla es decisión de una persona.
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